Guía práctica para la agilidad personal y organizativa

A través del juego, los cachorros de león desarrollan su agilidad. - David Attenborough, Dinastías

La palabra agilidad se utiliza para describir la destreza física. Pensemos en el futbolista de élite esquivando al equipo contrario, esprintando hacia delante mientras anticipa el siguiente movimiento. Podemos imaginarnos a un corredor saltando por encima de las vallas en la pista, o a un boxeador agachándose mientras se prepara para asestar el golpe de gracia. En el sentido físico, la agilidad es la capacidad de moverse rápida y libremente, con coordinación. Pero este término también puede aplicarse al procesamiento cognitivo. La agilidad mental es la capacidad de pensar y comprender nuevos conceptos con rapidez. La agilidad es una ventaja tanto en las actividades atléticas como en las intelectuales.

En un mundo que cambia rápidamente, especialmente en lo que respecta a la tecnología, tanto personnes como los equipos deben ser capaces de adaptarse al cambio. Al igual que el atleta en defensa que tiene que hacer una llamada rápida y responder a un movimiento de la ofensiva, la gente en la fuerza de trabajo moderna debe estar abierta a nuevos desarrollos y lista para responder en consecuencia. Y si las empresas quieren seguir siendo competitivas, centrarse en la agilidad es clave.

La ciencia de la agilidad

El cerebelo es responsable de la coordinación física y los movimientos complejos. Esta parte del cerebro es la que nos permite realizar actividades atléticas, como correr, bailar, nadar o jugar al fútbol. Esto se aplica incluso a actividades físicas en las que no interviene todo el cuerpo, como teclear, escribir o jugar a un videojuego.

La agilidad mental se refiere a varios procesos diferentes que tienen lugar en el cerebro. En primer lugar, se refiere a la capacidad que tenemos de sintetizar información nueva y antigua. Para ser mentalmente ágiles, debemos ser capaces de incorporar eficazmente nueva información a nuestro marco de conocimientos existente. Para mantenernos ágiles mentalmente a lo largo de nuestra vida, tenemos que esforzarnos por poner en práctica esta habilidad constantemente. Tenemos que mantener intencionadamente la curiosidad y seguir aprendiendo y explorando. Al retarnos a nosotros mismos a adoptar nuevas perspectivas, conectar lo que hemos aprendido con lo que ya sabíamos y pensar de forma crítica, mejoramos nuestra agilidad mental.

Agilidad en el deporte

Un deportista ágil debe ser capaz de reaccionar eficazmente ante los obstáculos y las condiciones cambiantes de un entorno impredecible. Un surfista que ajusta su postura sobre la tabla, un portero que salta delante de un balón que parece salir de la nada, un gimnasta que da una voltereta por la barra de equilibrio y consigue aterrizar: todos ellos ejemplifican la agilidad física de diferentes maneras. Esencialmente, los atletas ágiles deben ser capaces de cambiar de velocidad y dirección en un momento.

Pero ser ágil físicamente no es sólo cuestión de forma física y velocidad. También requiere agilidad mental. Por ejemplo, el procesamiento visual, la percepción y un sentido preciso de la anticipación son cruciales para la agilidad física. El cerebro y el cuerpo deben estar sincronizados para que un atleta sea verdaderamente ágil.

Los que no somos deportistas podemos aprender algo de ellos. Estos principios pueden ser herramientas útiles para cualquiera que quiera mejorar a la hora de adaptarse a nuevos escenarios y entornos.

Metodología ágil

Entonces, ¿dónde entra en juego la agilidad para personnes en el lugar de trabajo y los equipos que quieren llevar su negocio al siguiente nivel? La idea de aplicar una metodología ágil a las empresas surgió en el mundo del desarrollo de software.

En 2001, un grupo de diecisiete desarrolladores de software de distintas empresas se reunieron para hablar de metodologías ágiles. En el desarrollo de software, las metodologías ágiles implican colaboraciones entre equipos centradas en soluciones. Estas metodologías pretenden reducir la pérdida de tiempo, aumentar la productividad y producir resultados en menos tiempo que otros métodos.

Con el tiempo, estos desarrolladores recopilaron las ideas que habían discutido y elaboraron el "Manifiesto Ágil", una guía para ayudar a los desarrolladores de software a avanzar y responder a las necesidades de sus clientes y del mercado en una industria que parecía cambiar a diario. Los equipos de software necesitaban ser ágiles para tener impacto, y este manifiesto explicaba por qué y cómo.

Este manifiesto tenía cuatro componentes clave:

  1. Priorizar personnes y las interacciones sobre los procesos y las herramientas
  2. Valorar más el software funcional que la documentación exhaustiva
  3. Centrarse en la colaboración con el cliente por encima de la negociación de contratos
  4. Responder a los cambios en lugar de seguir un plan específico

Más adelante, también establecieron cinco valores fundamentales para guiar a los equipos ágiles: apertura, respeto, concentración, valentía y compromiso. De acuerdo con el espíritu del manifiesto, los valores clave están sujetos a cambios en cualquier momento. Pero a pesar de la flexibilidad de esta categoría, es importante que cualquiera tenga en cuenta estos valores

Un ejemplo destacado de metodología ágil en el desarrollo de software es el proceso Scrum. El proceso Scrum se sigue para desarrollar una nueva funcionalidad en treinta días, con breves reuniones diarias del equipo para comprobar el progreso de los demás y solucionar problemas. El proceso Scrum se define por un "marco de proceso ligero". Esto significa que los equipos utilizan a propósito una pequeña sobrecarga para permitir la máxima productividad, y se adhieren a un conjunto particular de prácticas que deben seguirse a lo largo del período de treinta días.

Aunque esta idea nació en relación con el desarrollo de software, las empresas de cualquier sector pueden ser más ágiles. No todas las metodologías se parecerán exactamente al proceso Scrum, pero éste es sólo un ejemplo de las muchas estrategias para mejorar la agilidad. Por encima de todo, mantener una mentalidad abierta es el primer paso para ser más ágil, y esta es una práctica crucial tanto para los trabajadores individuales como para los equipos corporativos.

Agilidad en el lugar de trabajo

¿Qué significa ser un lugar de trabajo ágil? Los equipos ágiles deben trabajar a un ritmo rápido. Deben ser expertos en colaborar con otros e integrar perfectamente estas sesiones de colaboración en su flujo de trabajo. También deben ser capaces de trabajar con eficacia y producir resultados de calidad en una amplia variedad de condiciones; por ejemplo, que algunos miembros del equipo trabajen a distancia mientras otros están en la oficina no debería ser un problema para un equipo ágil.

Una empresa que dé prioridad a la agilidad tendrá más facilidades para atraer a jóvenes talentos cualificados: las personas que se incorporan al mercado laboral hoy en día tienden a dar más prioridad al equilibrio entre la vida laboral y personal, a los horarios flexibles y a la posibilidad de trabajar fuera de la oficina. Tener en cuenta estas importantes necesidades de los empleados es esencial para aumentar la moral y la motivación: un equipo ágil suele ser un equipo más feliz y productivo. Elegir la tecnología de apoyo y las herramientas de comunicación digital adecuadas hace posible esta agilidad.

Sin embargo, priorizar la agilidad puede tener sus inconvenientes, que los equipos deben tener en cuenta. Si los equipos avanzan demasiado deprisa y dan más importancia a la agilidad que a los resultados, pueden centrarse menos en el rendimiento real, lo que acaba produciendo resultados mediocres a largo plazo. A veces, los equipos intentan adaptarse sin contar con el apoyo y la formación necesarios. Además, el aprendizaje de los nuevos sistemas y prácticas necesarios para promover la agilidad puede dar lugar a una pérdida de productividad a corto plazo debido a la curva de aprendizaje.

A pesar de los inconvenientes, crear un lugar de trabajo más ágil sigue mereciendo la pena. Copiar simplemente el modelo de agilidad de otra empresa probablemente resulte ineficaz, por lo que, en las primeras fases, es importante que los compañeros trabajen juntos para averiguar qué métodos les convienen y les ayudan a obtener los resultados que persiguen.

Cómo ser más ágil

¿Cómo pueden personnes y los equipos en el lugar de trabajo tomar medidas para ser más ágiles? En primer lugar, es esencial que todos estén de acuerdo en cuanto a procedimientos operativos estándar y herramientas de comunicación. Esto agilizará la colaboración y garantizará un flujo de trabajo fluido.

Una vez estandarizados, el proceso comienza realmente con paciencia. No es lo mismo precipitarse sin mirar atrás que ser ágil. La agilidad en el lugar de trabajo no se desarrolla de la noche a la mañana, como cualquier otra habilidad, sino que requiere práctica para que todo el mundo se adapte y empiece a responder a los cambios y retos con mayor eficacia. A continuación, los miembros del equipo deben recordar que deben centrarse en los resultados. A veces, la agilidad puede significar sacrificar la perfección, pero si conduce a resultados de calidad, sigue siendo una victoria. Para mejorar es necesario buscar y aplicar comentarios útiles. También hay que tener en cuenta que, a veces, la agilidad pura y dura puede no ser la mejor estrategia para responder a una situación determinada

Y, por último, los miembros del equipo tendrán que desarrollar su confianza mutua. Moverse a un ritmo más rápido y adaptarse sobre la marcha exige que los miembros del equipo confíen en que sus colegas están tomando las decisiones correctas en el momento. También significa que cada individuo tendrá que confiar en su propia intuición y capacidad para tomar decisiones inteligentes por sí mismo sin disponer de un tiempo interminable para deliberar y consultar con los demás. Agilidad significa tener fe en nuestro propio juicio y la voluntad de aprender de los errores.

Para el individuo, la agilidad puede significar un camino más rápido hacia la consecución de objetivos. También puede significar aprender a recuperarse rápidamente después de darse cuenta de que un método o estrategia en particular no es eficaz, sin detenerse demasiado en los fracasos del pasado. En general, cualquiera que quiera seguir siendo competitivo y productivo en estos tiempos haría bien en centrarse en mejorar su agilidad.

Fuentes:

El motor de agilidad del cerebro

Fomento de la agilidad mental mediante el control cognitivo y la representación mental

Agilidad

Valores Scrum

¿Qué es Agile? | ¿Qué es Scrum?

Agilidad en el lugar de trabajo: El verdadero secreto para mejorar la productividad y la eficiencia

Los inconvenientes de la agilidad

6 formas de crear un equipo ágil increíble