Cómo mejorar la conexión virtual

SOUTENIR el trabajo sucio y transformador de la conexión real

Un día de la semana pasada, como muchos de ustedes, pasé quince horas frente al ordenador. Eso incluía cuatro seminarios web en grupo (uno de ellos con un centenar de personas sin rostro), seis reuniones de Zoom y la actividad transaccional normal de la pequeña empresa. Al cerrar la pantalla a las siete de la tarde, me sentí extrañamente desconcertado. Me sentía cansado (fatiga mental), apático, insatisfecho y disociado. Yo lo llamo "LIMBO". Creo que usted lo ha experimentado.

Este es un síntoma de conexión interrumpida.

La mayoría llevamos seis semanas encerrados. Mientras unas pocas familias y empresas afortunadas comparten un espacio común, el resto tiene que conformarse con la comunicación digital. Estas plataformas virtuales son poco menos que milagrosas. Han mejorado espectacularmente. Ahora esperamos un flow fluido de voz, rostro y artilugios digitales.

El aumento de eficiencia es asombroso. Se puede realizar una intervención de medio día con un grupo por un 10% del coste. Taxis, aeropuertos, hoteles e interminables tiempos muertos se esfuman para múltiples participantes. Las evaluaciones pueden ser presenciales. Tres horas proporcionan los mismos ingresos netos que un viaje de dos días.

Las organizaciones están empezando a darse cuenta de lo eficaces y eficientes que han llegado a ser las reuniones virtuales. Es casi seguro que muchos de nosotros seguiremos trabajando desde casa y que gran parte de nuestra comunicación futura será digital y transaccional. La formación, las ventas, la negociación, la planificación y el coaching serán predominantemente virtuales.

La conexión cara a cara se reducirá drásticamente.

Durante millones de años, los primates han evolucionado como especies sociales. Sólo podíamos sobrevivir a los duros ecosistemas en pequeños grupos familiares y tribus con intercambios periódicos entre grupos. Nos comunicábamos en un capullo físico de olores, tacto, contacto visual, acicalamiento, posturas, gruñidos, seducción y dominación/sumisión.

En traje, seguimos protocolos formales para reservar una hora, un lugar, un código de vestimenta y aun así estamos cerca. Nos damos la mano, gesticulamos y bailamos con nuestros ojos, expresiones, tonos vocales y posturas. El olor y el aseo personal han pasado a un segundo plano, pero siguen estando presentes.

Juntos, en el espacio y en la materia, nos conectamos y transformamos.

En la pantalla, es muy diferente. Si tenemos suerte, la imagen es lo suficientemente grande como para detectar el movimiento de los ojos y las expresiones faciales. La concentración necesaria para seguir este flow instintivo de información es enorme. Los retrasos en la voz y la imagen crean interrupciones en el flow que desencadenan dudas, irritación y juicios despectivos. Los circuitos de retroalimentación y la confianza fallan.

Digitalizados en la pantalla, realizamos transacciones privadas de significado.

Desde una perspectiva biológica, estamos desgarrando el tejido mismo de lo que nos hace humanos. Debemos ser cautelosos, sabios y deliberados a la hora de dominar esta transición inevitable que Covid-19 ha impulsado a velocidad de vértigo.

Cuida especialmente las relaciones íntimas.

En familia y en los hogares:

  1. Crear rituales diarios compartidos: comidas, paseos, juegos y conversaciones.
  2. Compartir el plan de trabajo diario y respetar el espacio de trabajo de los demás.
  3. Dedique tiempo a los saludos cercanos, físicos e íntimos: abrace, escuche, juegue
  4. Ser tolerante, generoso y disculparse rápidamente cuando se traspasan los límites.

En círculos estrechos de amistad y de trabajo:

  1. Mantenga sus conexiones digitales habituales
  2. Quince días para dar un paseo, tomar un café o charlar junto al parque.

En las transacciones digitales:

  1. Tómese al menos 10 minutos para preparar una llamada: descanse, planifique, prevea...
  2. Vístase bien y preséntese con una buena postura y un entorno cómodo
  3. Asegúrate de que tu cámara capta tu cara a la altura de los ojos
  4. Compruebe su aspecto y su entorno antes de cada llamada
  5. Mantén la mirada fija y enfocada cerca de la cámara
  6. Mantener una buena postura y respirar lentamente por la nariz
  7. En lugar de interrumpir, levante la mano para hablar
  8. Former en el reconocimiento de la expresión facial(www.paulekman.com)
  9. Hable claro y vaya al grano. Utiliza historias.

El negocio digital está en auge. Debemos adaptarnos si queremos aprovechar esta increíble oportunidad. Recuerda que se trata sobre todo de comunicación transaccional.

No olvidemos las conexiones críticas -aunque desordenadas- necesarias para dar sentido, contexto y plenitud a nuestras vidas.