Cómo establecer ritmos diarios que aumenten la resiliencia
El buen jazz te hace mover los pies y la cabeza. Es lo que llamamos swing, un tema tratado en Science News el 7 de octubre de 2022. El swing se consigue con un retardo de 30 milisegundos entre la sección rítmica y el solista.
El ritmo es un antiguo fundamento del cosmos, de nuestro planeta y de la vida. Los ciclos planetarios crean las estaciones, la luz del día, la luz de la luna y la oscuridad. En la Tierra sentimos las estaciones, la lluvia, la luz del sol, los vientos y las olas. Los seres vivos se mueven, se alimentan, se reproducen, duermen e hibernan. En nuestra fisiología, miles de ritmos danzan con la temperatura, la actividad, las hormonas, la digestión, la actividad, el descanso y la recuperación.
A lo largo de la evolución, la vida ha estado marcada por el ritmo. Las especies encontraron su nicho especializándose en trabajar dentro de los límites de estos ritmos. Tuvieron que encontrar la manera de sobrevivir y reproducirse dentro de los ritmos de la naturaleza. Así surgió el milagro de la biodiversidad.
Entonces llegamos nosotros. Rebosantes de autoimportancia e innovación, rompimos nuestra dependencia del ritmo. La luz es continua, el calor contrarresta el frío y el frío contrarresta el calor. El ruido y las vibraciones abruman los ecosistemas. El sueño, el movimiento, la caza, la recolección y la reproducción son opcionales. Vivimos, trabajamos y producimos como queremos.
Sin embargo, nuestros ritmos están integrados en nuestro código genético. Los ritmos circadiano, del sueño y ultradiano se vuelven caóticos. Nuestro bienestar -actividad, sueño, digestión, descanso y respiración- se colapsa. Las enfermedades mentales, la diabetes, la obesidad, las cardiopatías, los cánceres, la demencia y las enfermedades inflamatorias florecen cuando nuestros ritmos se alteran.
Un estudio reciente publicado en JAMA Psychiatry demuestra cómo un ritmo de actividad precoz reduce significativamente la depresión y mejora la función cognitiva. Nos enfrentamos a opciones. ¿Simplemente seguimos adelante y no respetamos los ritmos humanos en nombre del crecimiento económico? ¿Estamos dispuestos a pagar el precio de la enfermedad? ¿Regulamos la actividad humana provocando una revolución? Intente decirle a los clientes de un bar que se vayan a casa a las 7 de la tarde o a su hijo adolescente que deje los dispositivos.
En nuestro trabajo, vemos cómo personnes asumen la responsabilidad de establecer ritmos que funcionen. Las personas de éxito toman medidas deliberadas para identificar, establecer y dominar el ritmo. Si quieres crear tu danza del éxito y la alegría, hay cuatro pasos: ritmo, cadencia e impulso:
Defina sus ejercicios
Aunque nuestros estudios identifican los ejercicios que los mejores siguen de forma más sistemática, la primera regla es identificar lo que funciona para ti. La evolución crea diversidad. Lo básico es constante, pero lo específico puede individualizarse. Bailarines, músicos, atletas y grandes equipos practican estos ejercicios con diligencia mucho antes de una actuación. Estos ejercicios suelen incluir sueño, flow, rebote, relajación, concentración y ejercicio. Son tus aportaciones básicas. Por sí solos no tienen sentido.
Establecer un ritmo diario y ejecutarlo con destreza
El ritmo es difícil de establecer en la vida moderna. Con las presiones del trabajo, la familia y nuestra embestida digital, es difícil encontrar el espacio y el tiempo para ejecutar un ritmo. Aquí es donde el estudio anterior resulta útil. Levántate temprano y ponte en movimiento. Es posible conseguir una secuencia rítmica de ejercicios a primera hora del día. Por la tarde, el desorden y la fatiga cognitiva te vencerán.

Establece un ritmo básico que proteja tu sueño, tu descanso, tu forma física y tu digestión. Este ritmo de supervivencia debe ser tan seguro como limpiarse los dientes. Hay tres trozos clave:
- Su rutina para despertarse, que puede incluir estiramientos, ejercicio, meditación y desayuno.
- Los descansos periódicos que te tomas a lo largo del día para proteger tu función cognitiva y salir al aire libre.
- Rutina de enfriamiento para desconectar del trabajo y las pantallas y estar preparado para un sueño oportuno y de calidad.
Regula tu cadencia
La cadencia impulsa el ritmo. A veces eres lento y tranquilo. Otras veces, subes la intensidad. Lo experimentamos cuando disfrutamos de la música, el baile o el deporte. Ocurre exactamente lo mismo en la vida y en el trabajo. Hay momentos en los que debemos seguir adelante con nuestras rutinas -ejecutar nuestra forma física o un proyecto de trabajo con vigor e intensidad-. En otros momentos debemos suavizarnos y permitirnos el descanso, la celebración y la reflexión. La mayoría de nosotros rara vez activamos lo suficiente una cadencia más lenta.
La cadencia crea la oportunidad de flow. En la pausa, nos refrescamos, preparamos y planificamos. Cuando llega el momento de entrar en el estado de flow , nos centramos en el objetivo y aumentamos la intensidad. Intenta llevar un ritmo fluido durante al menos noventa minutos en milieu professionnel y sesenta minutos en tu vida personal.
Impulso maestro
Cuando tu ritmo esté establecido y sientas la subida y la bajada de la cadencia, experimentarás el impulso. Los objetivos se alcanzan. Los estados de Flow se disfrutan cada día. El descanso es disciplinado y oportuno. Tu vida y tu trabajo cobran impulso. Este es el santo grial del deporte de competición. Por eso los atletas se centran tanto en los ejercicios, los ritmos, la cadencia y la búsqueda del impulso.
En la vida, el ímpetu genera propósito, significado y realización. Es la señal de una buena vida. en milieu professionnel, el ímpetu desarrolla la innovación, la agilidad y la transformación. Es difícil competir con un equipo con ímpetu, y trabajar en un equipo así es maravilloso.
El impulso sólo puede mantenerse cuando se practican los ejercicios, se mantienen los ritmos y se regula la cadencia. Esta es una función clave del liderazgo, tanto en tu vida como en tu equipo o empresa.
Las personas conscientes están aprendiendo esta lección. Sí, es fundamental alinearse con los ritmos de la naturaleza. Pero eso no basta. Debemos crear y establecer el ritmo de nuestra vida personal y laboral.


