Cómo trabajar con empatía

De la ignorancia y la angustia al altruismo y la influencia

Desde hace muchos años, la empatía se considera una habilidad clave del liderazgo. Cuando se domina, es el camino hacia una influencia eficaz. Una baja empatía es un riesgo de fracaso en el liderazgo. El malestar empático puede descarrilar nuestro liderazgo y comprometer nuestro propio bienestar. El propósito de este artículo es aclarar el lenguaje y las habilidades necesarias para un liderazgo eficaz.

Empatía, simpatía, bondad, altruismo, compasión y fatiga por compasión son términos que se malinterpretan con facilidad. Su uso también ha cambiado con el tiempo. Aplicar la empatía con habilidad requiere una terminología clara y un entendimiento compartido. Aunque usted puede elegir su propia terminología, a continuación le ofrecemos algunas definiciones basadas en pruebas.

Empatía

La empatía es más conciencia que acción[1]. La empatía nos proporciona un mapa preciso de otra persona u otras. Para los mamíferos sociales y los humanos, la empatía permite la colaboración, la supervivencia y el éxito[2] La empatía supone un esfuerzo. Requiere intención, concentración y una evaluación detallada. El trabajo de la empatía se produce a través de una serie de redes diferenciadas en el cerebro[3]. Estas redes están influidas por los genes, el entorno temprano, la cultura y la práctica personal.

La primera red cartografía el estado físico de los demás. Nos fijamos en su postura, su piel, sus movimientos, su respiración y su pulso. La segunda red cartografía el estado emocional de los demás a través de las expresiones faciales y el tono de voz. La tercera red cartografía la perspectiva y el pensamiento de los demás. Respectivamente, las llamamos empatía física, emocional y cognitiva. Cuando se entrenan, los tres circuitos muestran una mayor actividad y volumen en el cerebro.

La empatía y la sistematización funcionan en tensión. Tendemos a ser más buenos en una que en otra. A una persona con un alto grado de empatía le resulta natural sintonizar con los demás, mientras que una persona con un alto grado de sistematización puede ser brillante en lógica y pasar por alto muchas señales sociales. Los trastornos autistas son un ejemplo extremo de esto último[4].

Altruismo (compasión)

Cuando actuamos para mejorar el estado y las perspectivas de los demás, estamos practicando el altruismo. Esto puede ir desde aliviar el sufrimiento hasta animar a alguien a dar lo mejor de sí mismo. Idealmente, el altruismo sirve tanto a las necesidades a corto como a largo plazo del otro. La función principal de los padres, entrenadores, cuidadores y líderes es el altruismo. El altruismo eficaz proporciona el apoyo y la dirección para que los demás tengan éxito con autonomía en lugar de dependencia.

Angustia empática (simpatía)

Cuando sintonizamos con la emoción de los demás, experimentamos reacciones fuertes. Por ejemplo, si alguien llora por un duelo, podemos sentirnos tristes. Presenciar el sufrimiento o el enfado de otro puede tener un poderoso efecto en nuestra propia emoción y fisiología. Aunque esto forma parte integrante de la empatía emocional, la emoción negativa puede llevarnos a tomar decisiones equivocadas[5] La empatía se distorsiona y se vuelve sesgada. Cuando sentimos angustia, perdemos de vista a la otra persona e intentamos reducir el sufrimiento que sentimos en nosotros mismos.

En este caso, actuamos para reducir nuestro malestar en lugar de tomar la mejor decisión para los demás. Algunos ejemplos son los padres que miman a los hijos, las contribuciones a algunas organizaciones benéficas y asumir las responsabilidades de los compañeros de trabajo. La bondad excesiva, sin sabiduría, crea dependencia. El aumento de la carga de trabajo recae sobre ti y puede provocar fatiga por compasión. Simplemente estás agotado de sobreproteger a los demás.

El proceso de desarrollo de la empatía y el altruismo

No cabe duda de que la empatía se aprende y es visible en un escáner cerebral[6]. Se aprende mediante la mímica y la práctica. Un vínculo saludable con la madre, la familia y la comunidad sienta las bases. En una comunidad donde otros demuestran empatía, es más probable que imitemos. Lo contrario también es cierto. Podemos aplicar nuestra mente y diversas prácticas que tienen efectos mensurables sobre la empatía y el altruismo.

1. Calma y conexión

Nuestro sistema de compromiso social necesita estar activo. Cuando estamos ansiosos, enfadados o deprimidos, se apaga. Cuando el nervio vago ventral (o nuevo) se activa, nos calmamos, recuperamos la salud, experimentamos seguridad y nos comprometemos[7]. Podemos Former el "freno vago" ralentizando el ritmo cardiaco, respirando despacio, cantando, con agua fría o haciendo yoga. Muchos líderes y profesionales están sometidos a una presión tan implacable que son incapaces de activar el sistema de compromiso social. Los problemas de salud mental de nuestro tiempo son una desventaja añadida. Cuando están angustiados, la empatía, el altruismo y la confianza no están disponibles.

2. Ser constante y positivo

Debemos ser capaces de mantener la estabilidad emocional y la positividad. Aunque debemos percibir el estado de los demás, no debemos ser víctimas de la angustia de nadie. Para lograr este estado estable, atento y a la vez positivo, es necesario dormir, estar en forma, relajarse y tener agilidad emocional. Sólo manteniendo la estabilidad seremos capaces de pensar con claridad, tomar decisiones acertadas y actuar con habilidad para ayudar a los demás.

3. Prepare

Prepárese a conciencia para una conversación importante. Piense en lo que la otra persona está experimentando y buscando. Defina su propio estado y sus objetivos. Ensaya los pasos que se indican a continuación.

4. Empatía física

Entre en el espacio físico de una conversación con plena atención. Elimine las distracciones y participe cara a cara en la medida de lo posible. Presta atención a la postura, el color de la piel, la respiración, los ojos y el pulso en el cuello. Si no está seguro, pregúntele a alguien cómo se siente. Puede decir: "Me imagino que eso te pondrá ansioso". Estás mapeando con empatía física. Es la base de la experiencia de la otra persona.

5. Empatía emocional

Quinto, sintonizar con las expresiones de emoción. Merece la pena aprender las expresiones básicas[8]. Los ojos, la boca y la cara comparten miles de movimientos que señalan con precisión el sentimiento de otro. La voz es una fuente rica y precisa de información emocional. Es muy difícil fingir las emociones. Si se presta atención a las señales sutiles, se puede trazar un mapa de la experiencia emocional de otra persona. La emoción predice el pensamiento y la acción.

6. Empatía cognitiva (toma de perspectiva)

Reflexiona sobre lo que puede estar pensando la otra persona. ¿Cuál es su perspectiva? ¿Cuáles pueden ser sus preocupaciones o esperanzas? Si no estás seguro, pregunta con respeto ("Ayúdame a entender tu postura"). Cuando estés más seguro, puedes repetir lo que crees que están pensando (¿tengo razón al pensar que eso te ha frustrado?"). Estás practicando la empatía cognitiva o la toma de perspectiva.

7. Conocer a la persona en su totalidad

En el pasado vivíamos en comunidades pequeñas y estrechamente conectadas en las que nos conocíamos al detalle. En un mundo global y virtual, es posible que sepamos poco sobre alguien antes de una conversación. Más allá de la investigación y la preparación, dedica un momento de la conversación a conocer mejor a la persona. Con el tiempo, esto crea un contexto rico en el que aplicar la empatía.

Al finalizar estas conversaciones más profundas, es bueno dar las gracias a la otra parte. Repita los elementos clave, la conclusión y sus compromisos mutuos. Este es el camino altruista. Nos hemos entendido. Estamos de acuerdo en asumir la responsabilidad de tomar las medidas adecuadas. Estamos creando una cultura de franqueza, seguridad, atención y confianza.

La empatía con habilidad es una base crucial para un liderazgo eficaz

Recuerde que una conversación de alta empatía y altruismo es biológicamente costosa. Tómate el tiempo suficiente para relajarte y rejuvenecer antes de marchar al siguiente compromiso.

[1] Goleman, Daniel, Trabajar con la inteligencia emocional, 1998

[2] Wilson, Edward O., La conquista social de la Tierra, 2013.

[3] Singer, Tania, y Ricard, Matthieu, Poder y cuidado, 2019.

[4] Baron-Cohen, Simon, The Pattern Seekers, 2020

[5] Bloom, Paul, Contra la empatía, 2018

[6] ~Power and Care, Los buscadores de patrones

[7] Porges, Stephen, Seguridad polivagal, 2021

[8] www.paulekman.com